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Prihiginios, arribistas y carroñeros de Morena tiemblan ante próximo Consejo Nacional

A contrapelo y rabieta de los prihiginios, este domingo 3 de octubre habrá Consejo Nacional de Morena lo cual abre la posibilidad de retomar la vida legal de ese partido. Y es que el poder de los prihiginios dentro de Morena se ha basado en el caos de ese partido. Los prihiginios son los beneficiarios de la crisis de legalidad del partido. Ellos han impedido la realización de los consejos y el congreso estatal de ese partido en el Estado de México. Al mismo tiempo han bloqueado la elección de una nueva dirección ejecutiva de Morena mexiquense la cual está sin comité ejecutivo desde hace años. No existen asambleas municipales ni asambleas distritales. Se llama la política del buitre.

Gracias a su política de destrucción de la legalidad de los órganos de dirección de Morena han podido tomar el control de las decisiones sin tener ningún sustento legal. Esto les ha posibilitado manipular las candidaturas a favor de sus intereses. El lugar de luchadores sociales que sostienen el movimiento de la 4T en el Estado de México ha sido ocupado por panistas, priistas y toda clase de personajes de ultraderecha quienes gracias a los Prihiginios han llegado al poder. Los prihiginios pretenden llenar el padrón de Morena con panistas y priistas, a quienes prefieren de aliados pues son dóciles en contraposición a una militancia crítica de morenistas. Cualquier desecho de otro partido es chocolate lamido para los prihiginios.

Más grave aún, a contrapelo de la voluntad de cientos de miles de mexiquenses que votaron por Morena, los prihiginios crearon un pacto de impunidad con el grupo Atlacomulco y entregaron la mayoría constitucional del Congreso Mexiquense. El encargado de sabotear la mayoría legislativa de Morena fue el propio coordinador de los diputados de Morena, nos referimos a Maurilio Hernández quien ya es catalogado como el traidor de la izquierda parlamentaria del Estado de México.

Sencillamente de ser el coordinador de una bancada con mayoría constitucional, desde la LX Legislatura y ahora en la LXI Maurilio Hernández se transformó en un empleado de la Secretaría de Gobierno priista. Sostiene un discurso mentiroso en donde asegura estar en contra de la corrupción del PRI, pero cuando tuvo en sus manos la mayoría constitucional en el Congreso no hizo nada.

El pacto de impunidad le permite a Maurilio gritonear contra el PRI para simular ser un opositor, pero nunca auditó al ISSEMYM, jamás investigó y sancionó el desvío de miles de millones de pesos del sector salud. Miles de personas han muerto por la crisis del sistema de salud mexiquense. Jamás los diputados prihiginistas hicieron nada por el pueblo del Estado de México y todos los días permitieron que la impunidad priista se recuperará hasta el grado de destruir la clara mayoría constitucional que los ciudadanos habían creado dentro del Congreso.

El entreguismo de los prihiginistas ni siquiera permitió aprobar la ridícula propuesta de reforma de hacer comparecer al gobernador Alfredo del Mazo para dar su informe ante los diputados. Desde la Secretaría de Gobierno priista le dieron órdenes a Maurilio de frenar una reforma tan sencilla como esta. Y digo sencilla, porque cuando se tienen la mayoría constitucional, como la tuvo Morena, aprobar una ley de esas era de lo más fácil. El modo de arrastrarse de Maurilio ante el poder del Grupo Atlacomulco es tan obvio que, cual empleado de quinta categoría, en los actos de informe del gobernador lo mandan a la orilla del auditorio, por supuesto sin derecho de voz. Así ha dignificado la representación que el pueblo le confirió.

Este prihiginista, Maurilio para que no se olvide, para desgracia del pueblo y de la base militante de Morena es el presidente del Consejo de Morena en el Estado de México. De acuerdo con el artículo 29 de los estatutos de Morena tiene la obligación de convocar cada tres meses a una sesión. Pero no solo no ha intentado convocar, sino lo ha bloqueado usando el poder burocrático que detenta. La fracción parlamentaria de Morena traicionó el voto de millones de mexiquenses y se ha convertido en el principal aliado de la impunidad del grupo Atlacomulco.

Este mismo grupo de prihiginistas, así les llama la militancia de Morena porque ellos se dejaron de auto llamar GAP, este mismo grupo, digo, después de destruir la institucionalidad de Morena (no hay dirección estatal, no hay Consejo Estatal, no hay Congreso Estatal, no hay comité municipales, ni distritales) ha creado un grupo de empleados de gobierno que tratan de secuestrar las principales decisiones de ese partido.

La anterior es la causa por la cual una camarilla de funcionarios emergidos de Morena (una gran cantidad de origen priista y panistas) quieren controlar la candidatura a la gubernatura no para ganarla, sino para perderla. El líder de los prihiginistas viene realizando una gira por todo el Estado para autoproclamarse candidato a gobernador dejando a un lado toda la legalidad del partido. Es prácticamente “un golpe de partido”. Así lo hicieron en otras elecciones y de eso hablaré en otros artículos.

Por ahora quiero terminar esta exposición hablando de que el próximo domingo 3 de octubre se han creado desde las bases de Morena en todo el país la posibilidad de realizar un Consejo Nacional. Se espera, porque así lo han hecho saber decenas de consejeros nacionales en diversos foros, que en este Consejo Nacional se luche por reestablecer le legalidad de los órganos de dirección de ese partido en todo el país, y de manera especial en el Estado de México.

Los prihiginios usarán todo su poder económico (moral no tienen) para bloquear las decisiones. Le apuestan a que en el Estado de México no se elija una dirección estatal; no funcione el Congreso y el Consejo Estatal; y no se vuelven activas las asambleas distritales y municipales.

Estos prihiginios fueron los únicos que de forma pública defendieron y promovieron el proyecto del Aeropuerto de Texcoco para favorecer los intereses económicos del Grupo Atlacomulco. En aquella ocasión los morenistas de base los frenaron. La pregunta es: ¿las bases de Morena tomarán nuevamente el control de su partido o seguirá secuestrado por el grupo Atlacomulco a través de los prihiginios? De la respuesta a esta sencilla pregunta depende que Morena sea un partido democrático o se convierta en lo que pretenden los prihiginios: una basura desorganizada para favorecer su ambición y seguir obteniendo ganancias derivadas de su pacto con el Grupo Atlacomulco. Columna Cuentos y Cuentas. Escribe: Edmundo Cancino.