¿Y cómo le fue a los perredistas mexiquenses en la mesa nacional?

 

Por Edmundo Cancino.

Por unanimidad los perredistas eligieron Manuel Granados Covarrubias como presidente nacional. Este perredista tiene un perfil social bajo y carece de presencia nacional y tamaños para ocupar el cargo. Tendrá que remar contra corriente si desea figurar o tener un mínimo de incidencia en las grandes decisiones.

Con mucho, habría sido una mejor presidencia la de Juan Zepeda, pero desgraciadamente a este personaje su corriente ADN lo frenó y no aprovechó el potencial mediático que una vez tuvo y que ha venido siendo mermado en los últimos meses.

Si, como se anuncia, Zepeda es un candidato a senador de elección directa, de nueva cuenta él y su alma tratarán de llegar al senado en condiciones más que difíciles. Porque si piensan que el PAN y MC van a respaldar en la cancha su batalla por el senado, ya se pueden quedar sentados esperando a que la marrana ponga un huevo. Zepeda debió estar entre los primeros tres de la lista que hará la coalición con miras al 2018 y desde ahora perfilarse como el coordinador de esa bancada. Por eso digo que ADN no cuida o arriesga innecesariamente a sus cuadros.

Pero bueno, volvamos a los dirigentes nacionales electos. Hasta donde se ve se eligió un buen perfil para la Secretaría General del PRD Nacional. Se trata de Ángel Ávila Romero, un perredista que ha demostrado que defendiendo su corriente sabe conciliar con las demás. Y tiene una virtud: se concentra exageradamente en la vida interna del PRD pero no pierde de vista la manera como otros partidos políticos operan. Lo más seguro es que Ávila enfrente juicios de mujeres perredistas que sostendrán que ese cargo, por género, les tocaba a ellas. Si los magistrados quieren hacer una maldad al PRD les van a dar la razón.

En el paquete de decisiones y el proceso de construcción de consensos, ADN como grupo nacional supo presionar el acuerdo que traían los Chuchos con el PAN y lograr mejores posiciones en la dirigencia nacional. Es casi seguro que se  quede con una buena cuota del secretariado nacional y seguramente con muchas plurinominales en el senado y la diputación federal como se demostrará más adelante.

Hasta el momento se observa que a nivel nacional ADN quedará satisfecho y bien comido, pero hasta el momento no se percibe en qué fregados beneficia eso al perredismo del Estado de México.

Se percibe que el perredismo mexiquense fue menospreciado. Pronto se olvido que esta fuerza estatal le regresó el oxigeno al PRD Nacional. Sin el resultado electoral del 2017 el PRD nacional no estaría en la mesa de negociaciones. El PRD nacional se volvió atractivo a los ojos de Ricardo Anaya por sus muchos muchos puntos en el Estado de México y por los pocos votos azules en esa entidad. Muchos puntos que se lograron a pesar de los enormes bloqueos que los perredistas nacionales le hicieron a los mexiquenses.

Sin embargo, la clase política perredista del Estado de México, que es la que más votos aporta a ese partido nacional, de nueva cuenta se vio marginada, menospreciada y llevada al rincón.

Es muy seguro que haber minimizado a la clase política perredista mexiquense tendrá severas consecuencias en el proceso electoral de alcaldes y diputados locales que se celebrará en el 2018. El frente como frente, mostrará una fuerza política más sólida, pero existe una gran posibilidad de que el PRD mexiquense como PRD mexiquense vaya a la baja.

Y es que ahora el PRD del Estado de México no solamente tendrá que cargar sus propios bultos que ya le resultan pesados, sino deberá echarse a los hombros a un panismo cansado, decadente y dirigido por una clase política atrofiada por sus disputas internas. Si en todo el país existe un panismo en picada es el del Estado de México. Y ese panismo será el que coma de la torta elaborada por PRD mexiquense en el 2017. El PAN mexiquense, no lo duden, buscará reconstruirse a costa del PRD mexiquense. Al tiempo.

Y si cargar al PAN es ya un estorbo, ahora tener que negociar con Movimiento Ciudadano y cederle posiciones va a ser toda una lata.

Pero en fin, ADN a nivel nacional algo bueno habrá ganado, porque a nivel Estado de México esas negociaciones le trajeron una carga tan pesada que no solamente tendrá problemas para conservar sus 18 puntos electorales sino la inercia del peso los puede hacer caer.

Ya nos podemos imaginar cómo será la mesa de negociación de las candidaturas a municipios y diputaciones locales del frente en su versión mexiquense. Ya podemos ver cómo serán las negociaciones. Panistas y mecistas se van sentar en esa mesa saboreando el platillo de las pluris y alejándose del compromiso de las elecciones en lugares difíciles.

En fin que al perredismo mexiquense se le presenta la alternativa de siempre: ustedes son los sacrificados que consiguen votos (alguien los llama por un nombre diferente) y en la ciudad de México alguien recolecta los frutos. Como dijo un clásico: sembrar plátanos para comer cáscaras. Ahora, ya hasta Anaya les da las gracias de forma pública.

Conoce qué está pasando en el PAN.

Por Edmundo Cancino

El discurso del PAN se ha vuelto contradictorio porque privilegia la estrategia por sobre la ideología. En el debate entre Margarita y Ricardo Anaya no se sintió que estaba en juego una ideología, un modo de pensar México, una manera de conducir la nación y sus estados. Lo que se sintió que está en juego son estrategias, métodos de elección interna, artimañas para poner zancadilla al enemigo.

Comió más pinole quien tuvo más saliva. Pero a final de cuentas, ganase un grupo u otro, en el fondo sigue existiendo un partido que privilegia la estrategia sobre la ideología.

La descomposición del PAN se deriva del momento mismo en que aceptó privilegiar la táctica por sobre el pensamiento. Nació como un partido demócrata cristiano, luego se convirtió en un partido de la clase empresarial nacional. Cuando llegó a la presidencia no defendió ni sus posturas religiosas ni sus posiciones empresariales nacionalistas, más bien respaldo la economía trasnacional.

En efecto, cuando llegó al poder presidencial, el PAN cumplió su objetivo de reducir el aparato de producción del Estado, una acción que ya habían emprendido los gobiernos priistas de De La Madrid y Salinas. Pero en lugar de fortalecer la empresa nacional (mediana o pequeña) lo que hizo fue debilitarla y dejarla como pequeños empleados de las trasnacionales. La poca empresa mexicana que se fortaleció no lo hizo por mejorar la economía nacional, sino se convirtió en monopólica con el consentimiento de los gobernantes.

A la pérdida del discurso democristiano y de la empresa nacional, el PAN le sumó otro defecto: se desfiguró como un partido claramente antipriista. Cuando el PAN llegó a la presidencia de la República conservó intacta la estructura priista con todo y sus vicios. Desde la presidencia de la República panista, se dejó que los gobernadores priistas destrozaran la organización municipal de los azules. No fueron pocos los panistas de diferentes municipios con quienes platiqué y más o menos me hacían el siguiente comentario: acuerdo mejor con el gobernador priista, que con el presidente de la república panista.

Perdida su vocación ideológica y extraviados en la identificación del adversario, los panistas cayeron en el pleito interno por el poder del partido. Con Calderón se demostró que la sucesión presidencial no vendría por la imposición del presidente en turno. El candidato presidencial nacería de quien tuviera el control del partido. Este fue el modo como Calderón militante se impuso a Fox presidente. Este es el modo en que Ricardo Anaya se impone a los Calderón.

En medio del extravío de las ideas que defendían, los panistas confiaron todo a la estrategia. Y su estrategia no consistía en fortalecer más al PAN, sino en buscar aliados y hacer acuerdos para conservar el poder. Conocí al PAN muy débil electoralmente. Incluso, ni regidores tenía. Pero a pesar de esa debilidad, conservó su idea de jamás pactar con quien tuviese una ideología o estrategia diferente. Hoy, el PAN es fuerte, tiene gubernaturas, expresidentes de la República y una gran cantidad de alcaldes. A pesar de eso, se siente tan débil que requiere de otras fuerzas para caminar.

Hoy día, en los municipios donde habrá elecciones, veo la discusión de los integrantes del Frente y es la misma que los dirigentes nacionales: quien tenga más saliva, comerá más pinole. En ninguna discusión figuran las ideas de la derecha, del centro y de la izquierda. La discusión para elegir candidatos y programas de gobierno estatal, municipal o legislativo se basa en un solo punto: yo tengo más canicas que tú y por lo tanto yo pongo al candidato. Y le responde el otro: pero sin mí no ganas, o bien tú traes más votos pero yo tengo mejor candidato, etcétera, etcétera hasta perderse en el mundo de la estrategia sin ningún rumbo ideológico, mucho menos un programa serio para enfrentar los difíciles problemas del país.

La ideología de centro derecha sigue vigente. Será cuestión de meses ver qué partido o qué candidato independiente se apropia de la misma. El PAN la puede retomar, pero está contra reloj y no se vislumbra quién pueda encabezar ese discurso. 

Robots vienen por tu trabajo. ¿El futuro será de ocio o desempleo?

Por Rubén Islas.

Hoy tengo claro que la historia de verdad, se hace en la cotidianidad social y en la forma en que la inteligencia humana resuelve problemas, el conocimiento. El dominio de la tierra y el agua hicieron efectiva a la revolución agrícola y con ella al mundo antiguo. El dominio de la energía cinética (el trabajo necesario para acelerar un cuerpo de una masa determinada desde el reposo hasta una velocidad determinada) hizo posible la forma social industrial (revolución industrial) en la que aún vivimos.

Ella, impuso las reglas del capitalismo y con ellas la transformación del trabajo en mercancías. El trabajo se dice, y lo creímos a pie juntillas,  es fuente creadora de la riqueza. Así lo importante es trabajar y ganarse el sustento, la ociosidad es madre de todos los vicios. Pero el final del siglo XX y el nuevo siglo XXI, con una contundencia nunca antes vista, hizo del trabajo una mercancía en devaluación constante. La nueva realidad es que el trabajo cada vez valdrá menos nos guste o no.

¿Por qué razón?

Como en película de Richard Fleischer (Cuando el destino nos alcance), los seres humanos somos cada día más prescindibles frente a una tecnología, en la que las máquinas, los ordenadores y la robótica se constituyen en el puntal de una revolución científico tecnológica en la que el trabajo y la productividad adquieren un nuevo significado y sentido.

Dicho en forma simple, nuestra nueva era no tiene una respuesta desde la teoría económica para resolver el problema del desempleo, la distribución de la riqueza, la pobreza y las múltiples desigualdades económicas. Una realidad impera, la riqueza está cada día más concentrada en menos manos, el 1% de la población mundial supera en riqueza al 99% restante, según cifras de Oxfam, y eso no va a cambiar de forma alguna bajo el actual modelo económico.

La libertad no es un derecho natural, no existen los derechos naturales. Todo derecho es una creación política que emana desde el poder constituido, lo demás solo son sueños idealistas que no sirven de nada. La libertad requiere para ser efectiva que los seres humanos puedan existir individual y socialmente, ello sólo se logra desde un acento revolucionario, a partir del rompimiento de paradigmas. El paradigma del trabajo está muerto y su resurrección es imposible; el nuevo paradigma anticapitalista será el del ocio. Sí, el del ocio, tendremos que aprender a reivindicar el ocio como un forma de vida válida, ética y productiva, paradójicamente productiva.

Por eso la idea de una renta básica universal no solo es algo que teóricamente se discute en foros, congresos y seminarios, es una realidad a la que se tendrá que voltear, más temprano que tarde, tanto en la nueva teoría económica como en las decisiones de la política económica globalizada. Un ingreso que todos tendremos como un derecho universal, por el simple hecho de existir, el punto de partida que hará que unos decidan entrar al terreno de juego con zapatos, calcetas, camiseta, short y energía para competir, y que otros por su propia voluntad libre simplemente decidan hacer nada.

El siguiente vídeo es sugerido por la redacción de Lector 24 para que los lectores aprecien lo que Rubén Islas habla cuando se refiere al desarrollo de la robótica

La democracia no es la dictadura de las mayorías

Uno de los rasgos más perversos de la demagogia (democracia impura como decía Aristóteles) es la falacia de que las mayorías mandan, que son buenas per se y por tanto todo deba ser sometido al voto popular. Experiencia y razón (inteligencia) son factores esenciales de la vida humana. Relación dialéctica en la que la experiencia se vive desde la razón y la razón se alimenta de la experiencia. La experiencia nos ha enseñado que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos conocidos hasta ahora, la razón nos ordena poner límites a la regla hipotética de la democracia: la voluntad colectiva.

Las masas no piensan. Eso que se llama pensamiento colectivo no es más que la inducción de la conciencia individual a las determinaciones del poder y de quien lo ejerce. El ejemplo más evidente es la religión; ella se sustenta en la fe, esa entrega de la individualidad consciente e inteligente a un ser ficticio o a un mandato superior que no se cuestiona, se acepta y ya, se tiene fe. La razón y la experiencia no encuentran mejor espacio que el de la anulación que la fe.

La democracia impone reglas, sin ellas es demagogia. Regla primigenia de la democracia es el reconocimiento del individuo, sin ello no hay democracia. La masa debe transformarse de catarsis justiciera a comunidad civil, conjunto de individuos que asumen el compromiso de imponer controles al poder político. Las relaciones de poder no anulan las diferencias, sólo las conducen a partir de la correlación derecho subjetivo-deber jurídico. La ética de la comunidad política es el Derecho. Gobernar en democracia significa gobernar desde el individuo y para el individuo. El poder asume que el ser individual vale, porque es el individuo el que construye al poder colectivo. Así nacen los derechos humanos.

La libertad es el derecho madre, piedra angular del edificio democrático. Libertad de tránsito, libertad de expresión, libertad de reunión y especialmente libertad corporal. Frente a la libertad está la igualdad. En la igualdad el individuo se reconoce no sólo como entidad con voluntad autónoma, sino como parte de una colectividad con sentido de cooperación (fraternidad). Sin cooperación no hay posibilidad social alguna. La economía es cooperación, la cultura es cooperación, la política es cooperación. La vida de la polis es cooperación en la contradicción y por tanto desigualdad natural. La democracia es un acto cultural por el que se construyen espacios de igualdad para frenar los excesos de libertad, pero en donde la libertad frena los excesos de la igualdad. Derechos individuales vs derechos sociales.

Las mayorías legitiman su poder democrático cuando reconocen el sentido de la libertad y el de la igualdad en razón de la subsistencia del individuo y la colectividad. Así los derechos y las reglas constitutivas de la democracia, están por encima de la voluntad colectiva. El voto no manda, es sólo instrumento que hace posible la trasmisión del gobierno y el poder. No es poder ilimitado con facultades de anulación del individuo y de las reglas democráticas. El Siglo XX nos dejó la experiencia de la demagogia autoritaria, la de los dictadores legitimados en la voluntad popular y en el sueño de las dictaduras populares (la dictadura del proletariado y la raza superior) El Siglo XXI es el tiempo del reconocimiento del otro, del diferente, del distinto, de aquel que en la libertad y en la igualdad elogia su diferencia como virtud. Hoy las revoluciones son por el derecho a ser diferente, el de la diversidad. El reto político para la nueva República es entender la actual dinámica social a la que convoca la diversidad, romper con la vieja creencia de la uniformidad cultural y la felicidad unigénita. En México el reto es una bola de fuego que pocos saben cómo enfrentar. Por eso la realidad en la cual las personas deciden construir su vida amorosa y sus vínculos familiares no puede ser negada por la moral, la tradición, la religión, los votos de la masa o el derecho.

Las uniones de personas del mismo sexo son un hecho, con o sin matrimonio civil, negar este acto (que desde el 23 de julio de 1859, la Ley del Matrimonio Civil declaró en su artículo primero que: “El matrimonio es un contrato civil que se contrae lícita y válidamente ante autoridad civil”) no sólo va contra la razón y la experiencia, es en esencia una forma de discriminación. Por ello, les guste o no, a quienes siempre han puesto la tradición y sus prejuicios por delante de la libertad y la igualdad social (la derecha conservadora), el Matrimonio Universal es ya, por determinación de la Corte un derecho de todos, sin calificativo en razón de la orientación sexual, grupo étnico, religioso, ideológico o nacionalidad, cuyo único requisito es la mayoría de edad y el acuerdo de voluntades. Las nuevas relaciones amorosas y sexuales (formalizadas o no) no son de género, son entre personas mayores de edad que asumen la libertad y la igualdad como razones torales de la vida.

La burda división de la izquierda mexicana

Por Rubén Islas
Desde Morena hasta los grupos radicales que creen en la dictadura del proletariado y la revolución violenta, pasando por el PRD, PT y anexas, la izquierda mexicana niega las profundas contradicciones económicas del actual capitalismo mundial, para pensar en un cristianismo trasnochado propio de Robin Hood: quitarles dinero a los ricos para darlo a los pobres.

Se pone sobre la mesa la esperanza de la unidad, pero no se usa la razón como guía del acuerdo. Las diversas izquierdas mexicanas no han sido capaces de entender que la derecha, sin utopizar la realidad, encontró y desarrolló a la perfección las reglas del sistema económico. La derecha no debate sobre sus cualidades éticas o sobre la pureza de espíritu de sus adeptos. La derecha ejerce el poder (social, económico y político), lo administra a su interés y conduce el devenir de una sociedad líquida, que muerde con placer las mercancías tecnológicas que le ofrecen Apple y Microsoft.

La pulverización de la izquierda en la práctica supera el deseo de unidad expresado en discursos huecos. Separados hasta que la derecha triunfe, al fin nos queda la heroica resistencia al fraude electoral.

La izquierda vive bajo el imperio del fundamentalismo. Una enfermedad que obnubila el entendimiento y barniza las condiciones materiales por las que México atraviesa. La racionalidad se perdió en la abulia conceptual.

Frente a la burda división de la izquierda, es indispensable entender la nueva realidad desde el conocimiento y la sabiduría heredada de la ilustración (la izquierda no ilustrada está condenada al fracaso). Es necesario dejar de lado el mundo de los mitos y las utopías; comprender la realidad desde una nueva teoría económica que nos muestre al Capital en su crudeza actual y nos revele una ruta objetiva que dé respuestas concretas y realistas a la exclusión, la competencia y la acumulación del capital tecnológico.

La izquierda mexicana es conservadora. Vive en los sueños del Che, las canciones de juglares de la isla tropical o en los cánticos andinos acompañados por quenas y charangos. Nunca entendió la importancia histórica de la revolución industrial; hizo de la igualdad su mito sin pensar en el trabajo y la generación de riqueza. Pensó en repartir sin producir.

La izquierda conservadora dice poner los principios por delante, aunque al final sólo queden los apóstoles del bien. No se trata de un movimiento político de gran envergadura, sino de un credo religioso de raíces místicas y franciscanas en el que hay fieles buenos y herejes perversos a los que hay que combatir. Como todo credo, la izquierda conservadora está llena de sectas y cismas, desde donde se califica a los impuros y se condena a los traidores. En su abono, es justo reconocer que esta tradición de quemar vivos a los impuros tiene su origen tanto en el marxismo militante como en el leninismo revolucionario.

Atrás quedó el análisis serio y el conocimiento pleno sobre la disputa entre clases, grupos de interés, organizaciones sociales y partidos, y la crítica certera al modo de producción, al sistema, al Capitalismo.

Vivimos en la etapa más pueril de la izquierda donde se niega importancia a la política real para transitar a la camorra de barrio llena de adjetivos y lugares comunes, cuyo propósito único es eludir la corrupción y la orfandad ideológica y así transitar la culpa de todos los males a su villano favorito: el neoliberalismo.

Hasta donde la fe nos dé, porque la razón está contra la utopía.

Frente opositor: si quieren verse propositivos, cambien de nombre

Ciudad de México, a 2 de julio.- El dirigente Nacional del PAN dio una visión diferente al discurso de crear un Frente: no se trata de ser opositor, sino de hacer propuestas. Entonces, parece que se trata de abandonar la actitud de reunir una pandilla de perdedores para quitarle el poder al grandote.

Durante un discurso,  sostuvo que más allá de ser los opositores al PRI o a MORENA, se trata de construir un nuevo proyecto de nación reuniendo a las fuerzas políticas que por sí solas no ganarían las elecciones del 2018.

“La razón de ser de un Frente Amplio Opositor, que incluya a partidos, movimientos sociales, organizaciones civiles y académicos, va más allá de sólo querer sacar del gobierno a un partido político o a un grupo que ha lastimado terriblemente a México. Se trata de trabajar coordinadamente y a partir de un proyecto programático que genere condiciones objetivas para la prosperidad, el desarrollo y el bienestar de todos los mexicanos”, dijo.

Pero vale la pena preguntarle al líder azul: ¿cuál es el método para crear un Frente que no nada más se oponga, sino también proponga?. Para el presidente nacional del PAN la idea se basa en dos ejes: por un lado en lugar de crear un gobierno partidista que después se vuelve presidencialista, alentar un gobierno de coalición. Y en segundo lugar, antes de crear el gobierno de coalición, diseñar el programa de gobierno.

En la práctica y sin ideología, un gobierno de coalición es una administración de cuotas para los actores que participen en una campaña: te pago con puestos por tus votos.  Por eso en teoría se presenta la necesidad de comenzar pláticas para construir una plataforma programática e ideológica.

Dada la naturaleza contradictoria de los partidos y fuerzas que pretenden crear un Frente, parece que lo único que les resta es caminar hacia el centro. Por lo tanto, todos deberán ceder algo, pero todos deberán tener en sus propuestas una ganancia a su plataforma.

El riesgo de una plataforma de estas es equivocarse y como narra aquel viejo chiste de cuando muchas personas con diferentes ideas se juntaron a crear el caballo perfecto: al final salió camello.

Pero en fin, Ricardo Anaya por primera vez puso sobre la mesa un objetivo basado en propuestas, no nada más en reacciones, en respuestas y en ser identificados por oponerse a algo o a alguien. El viejo truco de ser un partido opositor ya cansa y ya chole con él. Es hasta fastidioso escucharlo.

Pero a la hora de proponer veremos si los frentistas son capaces de diseñar un proyecto de nación, de juntar lo extremadamente diverso sin acabar en algo ridículo. Porque hasta ahora, lo único que ha generado la idea del Frente es la imagen de una pandilla de débiles que se reúnen para -con cadenas y tubos, y a la mala- partirle la cara al grandote.

Terminamos con otras palabras de Anaya “Algunos tratan de desprestigiar esta intención diciendo que sólo se trata de sacar al PRI y de evitar que el populismo trasnochado y destructor llegue al gobierno. No. De lo que se trata es de sumar fuerzas, de llegar al poder con acuerdos que se traduzcan en un gobierno de coalición”. Yo aquí añadiría algo: Señores del Frente Opositor, sino quieren que los dejemos de ver nada más como opositores, al menos cambien el nombre y búsquense otro que coincida con sus deseos. En su nombre llevan la condena. Nadie le pone a su hijo Carlos y después le reclama a la gente porque le dicen Carlos.

Por Edmundo Cancino.

En EDOMEX PAN nada más ganó Soyaniquilpan. ¿por qué se derrumbó?

Por Edmundo Cancino. La desgracia y caída del PAN sobrepasó los límites de la imaginación. En el pasado estuvo a unos cuantos votos de ganar la gubernatura (en 2000 obtuvo el 38% de los votos), hoy es un partido que solamente ganó un municipio. Y no Naucalpan, Tlalnepantla o Toluca, sino Soyaniquilpan.

Los problemas del PAN Estado de México son tan fuertes que hasta su análisis de la derrota está equivocado. Los panistas enfrentan una crisis de fundamentos, de principios, de estrategias, de discurso y de programa.

Su crisis no es coyuntural, sino estructural. No se debe nada más a una mala dirigencia estatal, o pésimas dirigencias municipales y a pleitos de compadres borrachos para disputarse el poder. Asunto que ya es grave. Pero el problema es mayor: es un partido que, en nombre del pragmatismo, se abstuvo de relacionar sus estrategias con ideología, programa y principios.

La torpeza histórica de su forma de organización es tan grande y tan obvia que no verla se vuelve parte de la crisis. Creen que todo se arreglará con un simple acuerdo entre dirigentes o una limpieza de culpables. Tal vez sea necesario que algunos de forma digna pongan su renuncia sobre la mesa para ayudar a construir un acuerdo. Pero no algo circunstancial, sino de fondo. Decir quítate tú para quedar yo es parte de la crisis.

El PAN, es un partido cuya legislación, sistemas de acuerdo interno y modelo de comunicación con los ciudadanos pertenece a mediados del siglo pasado.

Déjenme ponerles dos ejemplos de crisis estructural: El modelo de elección de sus candidatos obedece a prácticas del siglo pasado que desde hace mucho vienen siendo usadas en su contra por los priistas. Los priistas conocen el sistema legal por medio del cual los panistas designan candidatos o eligen a sus dirigentes estatales y municipales. En cada proceso interno, los priistas les generan un sistema de juicios internos. Los candidatos del PAN siempre son elegidos tarde y en medio de conflictos. Su sistema legal no los protege, sino los hace vulnerables a la infiltración externa. Es más fácil influir en el PAN desde afuera que desde adentro.

Carecen de un sistema legal para proteger a sus expresidentes de partido, exalcaldes y excandidatos. Todo presidente de partido se vuelve un enemigo; todo candidato de hoy es el encargado de presentar las demandas de mañana; todo el capital político de quien llega al poder se transforma en su peor pesadilla. No tienen un elemental sistema para hacer convivir a quienes fueron con quienes quieren ser. Una y otra vez siguen repitiendo el mismo error.

Mientras sigan en ese camino seguirán cayendo. En tanto reduzcan el análisis de su crisis a un mero problema coyuntural, sus cimientos terminarán por colapsar. Aún tienen tiempo de reconstruirse y ser mejores incluso que ayer. Pero todo dependerá de cómo arreglen sus problemas: acuden al viejo modelo de culpas y castigos; o bien usan la inteligencia y el pensamiento para hacer coincidir sus estrategias de arribo al poder con principios, modernidad, programa e ideas. Al PAN nadie lo ha vencido desde afuera. El PAN mexiquense está siendo destruido desde adentro.

Lo dije desde el 2015, lo repetí en 2016 y lo ratificó ahora: los alcaldes de Naucalpan, Huixquilucan y Atizapán habrían sido mejores candidatos que cualquier externo, incluida Josefina. La falta de estrategia internas; el exceso de soberbia; y la cobardía de no afrontar su momento histórico y pensar con altura de miras hizo de estos tres precandidatos, tres perdedores. Y lo peor para ellos, perdieron sin competir: revisen sus números. Lo dije y lo repito: de poder ser grandes alcaldes se convirtieron en barrenderos de sus municipios. De poder aspirar con mucha fuerza al gobierno del Estado de México se transformaron en cubeteros de agua.

Cualquiera de los tres que menciono habría sido mucho mejor candidato o candidata que Josefina. Pero los líderes azules mexiquenses carecen de autoestima, de ambición democrática, de altura de miras. Nadie los necesita derrotar. Se ven a sí mismos como chiquitos y así los tratan. ¿Cómo es posible que no vieran la grandeza del movimiento panista que casi a fuego y sangre le ganó a Del Mazo en Huixquilucan en las pasadas elecciones municipales? ¿Cómo es posible que se olvidaran que todo presidente o expresidente de Naucalpan es un potencial candidato a gobernador? ¿A quién se le ocurrió cambiar este capital político local por una externa?

A los líderes del panismo mexiquense les falta coraje, ira, indignación. Esa fuerza que tiene un boxeador cuando lo tumban tres veces y se levanta para ganar. Ese ímpetu que tiene un equipo de futbol que va perdiendo cuatro cero y en veinte minutos cambia el resultado. Yo estoy seguro que el panismo mexiquense tiene mucho que dar, pero lo primero es sacudirse ese temperamento timorato y derrotista que anuncia su caída antes de comenzar a tratar de subir la montaña.

La otra elección del 2017: 100 mil aspirantes en busca de chamba

Por Edmundo Cancino. Para el 2018 en el Estado de México se aplicará por vez primera la figura de reelección de ayuntamientos y diputados. Este tema, junto con los resultados de la elección de gobernador, trae en crisis nerviosa a más de cien mil aspirantes de los diferentes partidos. Unos para repetir en el ayuntamiento o como diputado, y otros para quitar al que quiere repetir. Como sea, pero habrá guerra en todos los partidos. La disputa por las candidaturas del 18 ya está a todo lo que da, nadie se está esperando*. Veamos por qué:

Una hambrienta jauría de políticos mexiquenses se truenan la cabeza haciendo sumas y restas, tratando de predecir el resultado de la elección, no porque estén preocupados por el candidato(a) a gobernador(a), sino porque de acuerdo al resultado sabrán si ellos son regidores, alcaldes, diputados o al menos integrantes de la administración municipal.

Hablemos pues de esa desenfrenada jauría que se mueve atrás de los Del Mazo, los Zepeda, las Delfinas o las Josefinas.

Existe un hecho jurídico que está influyendo en las elecciones: por vez primera en la historia electoral del Estado de México se permitirá la reelección de ayuntamientos y diputados. Todos los regidores, alcaldes y diputados que quieren repetir (LA MAYORÍA) están velando armas en su zona de influencia. Sean del PAN, PRD, PRI o MORENA cuidan su territorio electoral, no para hacerle un favor a su candidato a gobernador, sino para conservar el poder regional.

Por eso, se espantan cuando su candidato (a) cae en porcentajes o se alía con alguien. Una caída porcentual es equivalente a “ya no fui candidato”. Una nueva alianza significa que el partido ya le dio entrada a otro competidor interno.  ¿Quieren saber por qué muchos alcaldes de grandes municipios no aspiraron a ser candidatos a gobernador? Esta es la razón: prefieren jugar por una reelección municipal a entrar al incierto terreno de buscar ser gobernador.

El enorme esfuerzo de ser reelecto no crean que es bien visto por todos los militantes de su propio partido. En cada distrito y municipio existen diversos grupos que aspiran al poder regional, pero ahora deben enfrentar a un alcalde, regidor o diputado que se puede reelegir. Adelanto que, como nunca, la elección de candidatos a alcaldes y diputados en el 2018 será una carnicería.

A la luz de lo anterior, nos podemos explicar mejor el comportamiento de varios partidos en torno a la elección de gobernador. Veamos:

La competencia entre el PRI y sus partidos aliados.

En el PRI no piensen que los militantes de base están tan contentos con tanto aliado alrededor de Del Mazo. Cada acuerdo para sacar adelante el 2017, significa menos olotes para los burros del 2018. ¿O a poco creen que el pacto del PRI con el PES, con el Verde y con Nueva Alianza es de gratis?. Van de por medio muchos acuerdos en distritos, municipios y regidurías. Muchos priistas que están peleando por su candidato a gobernador se van a quedar mirando porque su región ya se pactó para otros.

¿AMLO garantiza la alcaldía?

MORENA está metida en un verdadero lío. La apertura de puertas que ordenó Andrés Manuel y que permitió la entrada de cientos de hambreados aspirantes traerá sus consecuencias para el 2018. En muchos municipios y distritos se apuesta a que la candidatura presidencial de AMLO garantice el triunfo regional. Ya se volvió ley la idea de que basta ser el candidato de MORENA para tener amarrado el triunfo. Pero Andrés, al abrir las puertas, ya les complicó la cosa porque la lista de candidatos puede ser muy grande. Al tiempo: en MORENA veremos conflictos internos en serio para designar candidatos a alcalde, regidor, síndico o diputado.

Round 2: Los Chuchos contra Zepeda.

En el PRD, Los Chuchos se vieron obligados a montarse al carro de Zepeda no porque lo quisieran, sino porque no les quedaba de otra. Muchos de los municipios que gobierna el PRD pertenecen a la corriente de Los Chuchos. Habían recibido la orden de no respaldar, pero conforme creció la campaña de Zepeda sintieron que era un error estratégico a nivel municipal y distrital. Si los electores no ven al alcalde al lado del candidato Zepeda, pues entonces no va a ver reelección.  Esta es la causa principal por la cual Los Chuchos terminaron apoyando a Zepeda. A los perredistas de estructura, a los mañosos, a los tradicionales no les interesa que gané Zepeda el Estado, sino que gané en su municipio. Eso les permitirá competir, asegurar regidurías, aumentar los diputados de lista, estar en la administración, en fin…

PAN: primero yo, después Josefina.

En el PAN los políticos regionales ya no apuestan por el triunfo estatal, sino por victorias o porcentajes regionales dignos. Los presidentes municipales en funciones piensan en la propia reelección y de ahí que no quieran un bajo porcentaje que los deje en estado de vulnerabilidad para repetir. Cada alcalde azul buscará ganar su municipio para crear condiciones de ser reelecto. Un resultado contrario es la muerte.

Esta es la real política. Cuando usted vea a uno de esos militantes entusiasmados que llenan las redes con ofensas, preocupaciones e insultos a lo mejor es un apasionado defensor de su candidato, sus ideales y su partido. Pero también puede ser un miembro de la parvada, una abeja más del enjambre, o un integrante furioso de la jauría que anda a la caza de candidaturas para el 2018.

*Nota: En el 2018 se van a elegir (o reelegir) en el Estado de México 125 alcaldes, 143 síndicos, 1361 regidores y 75 diputados locales. Además se elegirán 41 diputados federales (más los de representación) y 3 senadores (más los de representación).

Para elegirlos habrán de registrarse casi 23 mil candidatos y habrá entre todos los partidos más o menos 100 mil aspirantes. 

2 razones por las cuales fracasaron los debates del IEEM.

Por Edmundo Cancino.

El formato de los debates entre candidatos a gobernador del Estado de México es pésimo porque no cumple con el objetivo principal de este instrumento democrático: ayudar al elector a razonar su voto. La autoridad electoral prefiere la cómoda actitud de proteger la imagen “de los pobres candidatos” y da la espalda a su obligación de proteger el proceso de razonamiento del voto de los ciudadanos.

Los debates organizados por el IEEM ni siquiera llegan a diálogos de café que a veces son más entretenidos. Son esquemas donde los candidatos defectuosos se divierten porque no están obligados a replicar cuando se les cuestiona. Un formato donde los candidatos acusados tienen el derecho y casi la obligación de callar.

Los debates democráticos pretenden desmaquillar a los candidatos de toda la propaganda absurda que aún persiste en los volantes impresos y los espectaculares. Basta de candidatos maquillados y tratados con cirugía de Photoshop. El debate debe presentar a los candidatos no de cartón sino de carne y hueso. Y para eso sirve el contraste nacido de un real debate.

Para organizar un debate lo mejor sería que organismos ciudadanos, de profesionistas y periodistas críticos crearan el formato. Por eso es absurdo que la autoridad electoral y los representantes de los partidos políticos hayan hecho dentro del IEEM una comisión para discutir y decidir, a conveniencia de los candidatos, cómo es el formato de un debate.

Toda democracia, más allá de intereses de partidos, candidatos y autoridad electoral, toda democracia, digo, debe respaldar los debates ágiles y dinámicos. Debates en donde a partir del contraste afloren virtudes y defectos de los contendientes.

Lo que hace el IEEM con el debate da al traste con el máximo objetivo de este instrumento democrático: ayudar al ciudadano, insisto, al ciudadano a razonar y evaluar su voto. Los debates del IEEM se usan para proteger la imagen de los candidatos. La autoridad se ve temerosa de que los candidatos se enojen porque se autorizó un formato ágil. No es función de una autoridad exhibir a los candidatos, pero en un debate a todos se les da oportunidad de mostrar virtudes y defectos.  ¿De mostrar ante quién? Ante los electores.

Si los partidos no quieren que los debates los afecten, pues que elijan candidatos preparados y listos para el debate. De otra forma, el mensaje es terrible: si los candidatos no están preparados para un debate ¿cómo van a gobernar?

6 hechos que han determinado la elección en Edoméx

Por Edmundo Cancino.

La caída estrepitosa del PAN, la inédita recuperación del PRD y la cerrada competencia entre MORENA y PRI del Estado de México por el primer lugar tiene explicación. Pero para encontrar esa explicación necesitamos bajarnos del entarimado y substituir gritería por reflexión. Veamos:

Desplome del PAN.

Por el lado del PAN, su caída es atribuible a su mala estrategia política y a la pobre vinculación de la elección mexiquense con la selección del candidato presidencial. Josefina tardó muchísimo en expresar su deseo de ser candidata. Si se hubiese destapado en el mes de febrero del año 2016, otro gallo cantaría.

El retraso creó escenarios negativos para los azules: los pleitos internos del PAN mexiquense por la dirigencia estatal llevaron casi a la parálisis al partido. Además, se permitió la confrontación entre los alcaldes de Huixquilucan y Naucalpan que terminó en el Ministerio Público, con el consecuente daño a su partido.

Pero existe otro hecho, el destape tardío de Josefina desalentó a quienes luchaban por la unión del PAN y el PRD. Josefina esperó a que le entregaran esa coalición en lugar de brindarse para fomentarla. Al final se canceló porque Josefina se debilitó y Zepeda fue creciendo.

Además, Josefina le dio prioridad a sus dirigentes nacionales y menospreció a dirigentes municipales y precandidatos que renunciaron para apoyarla. Adicionalmente, la panista cuenta con la peor asesoría que una candidata pueda tener en el control de daños y, para empeorar, su plataforma de lanzamiento de misiles falló. O bien, hubo fuego amigo y desde algunos lugares del PAN los golpes se dejaron pasar y las balas propias se dispararon mal. Al menos detecté dos al cuerpo de sus adversarios que se volvieron balazos al aire.

Expansión de MORENA y contracción del PRI.

El decrecimiento del PRI y el crecimiento de MORENA están ligados a dos hechos: el gasolinazo de diciembre y la errónea política internacional de Peña Nieto ante las elecciones en Estados Unidos.

En ningún lugar como en el Estado de México se sintió el efecto de ambos fenómenos. El gasolinazo produjo prácticamente una revuelta popular no vista en cien años de historia. De no haberse frenado, seguramente en este momento los saqueadores seguirían recorriendo las calles mexiquenses.

Aún cuando menos analizada públicamente, la errónea política del PRI respecto de Estados Unidos movió dos fibras sensibles de la sociedad mexiquense: por un lado, la angustia de miles de familiares de los casi dos millones de paisanos que viven en EEUU. En segundo lugar, los miles de proveedores de empresas trasnacionales del Estado de México, quienes, junto con sus trabajadores, vieron con preocupación el deterioro de las relaciones México-Estados Unidos.

Aún cuando el PRI frenó los gasolinazos y está reactivando las relaciones con EEUU, los efectos colaterales en las elecciones del Estado de México son palpables y casi irreversibles. De diciembre a la fecha, creció la presencia de MORENA y decreció el PRI. MORENA capitalizó el gasolinazo. De haberse dado un segundo gasolinazo, el PRI estaría en 8 o 10 puntos y Delfina ya habría rendido protesta como gobernadora.

Otros dos apuntes: En el PRI no se puede dejar de considerar la división que existe entre los gobernadores y cuyas heridas tardan en sanar. Los Chuayffet, los Montiel y los Eruviel no acaban de mirar con buenos ojos la candidatura de los Del Mazo. Y en el caso de MORENA, no pocos hablan de que si el candidato hubiese sido Horacio Duarte, la ventaja de ese partido sería mayor.

 PRD: Se levanta y camina.

En el caso del PRD la primera sorpresa no son los 15 o 17 puntos que las encuestas le dan. Para mí, lo admirable es que no esté en 3 puntos.

Todo estaba cantado contra el PRD: malos resultados en las elecciones del 2016; división de las dirigencias; salida de perredistas para engrosar MORENA; ruptura estatal; un candidato por el que, hasta junio del 2016, nadie apostaba y era cuestionado por débil.

MORENA y el PAN convirtieron al PRD en un botín electoral e hicieron todo lo posible por desaparecerlo: uno, pidiéndoles una unión que los habría aniquilado; el otro, golpeándolos para quitarles militantes. Hasta el PT rompió con ellos por débiles. AMLO no ha dado tregua y hoy sigue dejando caer bombas sobre el PRD con el objeto de mermarle militantes. No juzgo, así es la política y todos están en lo suyo.

En medio de esto, el PRD no despareció y está metido en la recta final. Ya superó al PAN en las encuestas. Dirigentes nacionales se sumaron a Zepeda. Gobernadores de la Ciudad de México y  Michoacán tienen la esperanza puesta en el Estado de México. Las corrientes rebeldes se alinearon. Ahora el PRD Edoméx se considera base para catapultar al partido en el 2018. Militantes de otros partidos han comenzado a dimitir para unírseles.

Al PRD lo ayudó, hasta ahora, que todos los vieron como el débil, lo descuidaron y hasta se percibe que algunos lo ayudaron por convenir a sus estrategias. Pero de continuar creciendo no duden que los misiles contra el Sol Azteca se van a multiplicar. AMLO ya lo entendió y tiró los primeros proyectiles. Sin embargo, la decisión más trascendental del PRD mexiquense fue dejar de considerar a los expresidentes municipales de Neza como la banca y comenzar a ver en ellos un potencial electoral que siempre se auto negaron. Dejaron de de pedir candidatos importados y tomaron de su cantera. El PRD mexiquense por fin hizo lo que todos los partidos de oposición deben hacer: preparar a los alcaldes de municipios grandes para ser candidatos a gobernador.

Ahora la gran pregunta es ¿tendrá suficiente tabaco la pipa de la paz que las tribus fumaron en torno a Juan Zepeda, como para garantizar no agresiones en la elección del presidente nacional del PRD y su candidato del 2018?