Caudal de ríos mediterráneos disminuirá hasta un 34% para 2100

<p>Desembocadura del río Tordera en Cataluña, uno de los ríos analizados en el estudio. / <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/43/Desembocadura_Tordera.JPG" target="_blank">Wikipedia</a></p>
Desembocadura del río Tordera en Cataluña, uno de los ríos analizados en el estudio. / Wikipedia
 El año 2015 batió todos los records de calor: la temperatura media global superó en un 1 ºC las registradas en la era preindustrial, según la Organización Meteorológica Mundial. Pero la tendencia seguirá durante las próximas décadas, de hecho 15 de los 16 años más cálidos ya se han registro en el siglo XXI. Según los expertos, si sigue la tendencia para 2100 se alcanzará un aumento de temperaturas de entre 2,7 y 3,5 ºC.

El clima será cada vez más árido y seco en la cuenca mediterránea, considerada una de las zonas del planeta más vulnerables al cambio climático.

Ante este escenario, el clima será cada vez más árido y seco en la cuenca mediterránea, considerada una de las zonas del planeta más vulnerables al cambio climático. Las proyecciones apuntan además a un descenso importante en la disponibilidad de agua.

Para entender cuál será la respuesta de ríos y ecosistemas, un equipo de científicos catalanes ha analizado las consecuencias del aumento de la aridez en el territorio. En el estudio, publicado en Hydrological Sciences Journal, los investigadores evaluaron los principales impactos del cambio climático en tres cuencas de tamaño mediano en Cataluña (Fluvià, Tordera y Siurana).

“Estas cuencas son comparables en superficie, representan climáticamente un gradiente latitudinal a lo largo de la franja litoral catalana e incorporan además una diversidad interna de condiciones ambientales y de usos”, señala a Sinc Diana Pascual, investigadora del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y autora principal del trabajo.

Para ello, los científicos utilizaron como proyecciones de cambio climático los escenarios de emisiones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) B1 y A2. Estos escenarios se han introducido en el modelo hidrológico SWAT, previamente calibrado y validado, para analizar los efectos de los escenarios en el caudal de los ríos catalanes, una metodología extrapolable al resto de los ecosistemas de la cuenca mediterránea.

Mayor impacto en las cuencas húmedas

Los resultados revelan que entre 2076 y 2100, los caudales de los ríos sufrirán reducciones generalizadas que serán más severas en las cabeceras de las cuencas de condiciones húmedas (Fluvià y Tordera), cuyo caudal descenderá de media en un 34% aproximadamente. En el Fluvià en el escenario climático más severo se alcanzará incluso el 48%. En el caso de la cuenca más árida (Siurana) el caudal disminuirá un 25% de media.

En el Fluvià en el escenario climático más severo se alcanzará incluso una disminución del caudal del 48%

Además, “se esperan cambios en la estacionalidad de los caudales”, alerta Pascual. En verano y otoño, los ríos experimentarán un descenso del 30% y el 50% respectivamente. También se esperan cambios en los caudales ecológicos o de mantenimiento de los ríos a final del siglo. “Durante períodos de tiempo más largos, el caudal de los ríos será inferior al caudal ecológico o de mantenimiento, que es el caudal que necesitan para asegurar el buen funcionamiento de los ecosistemas vinculados a este medio. El efecto será más marcado en las cabeceras de las cuencas de condiciones húmedas”, recalca la investigadora.

Para el equipo de investigación, en el que también han participado la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona, el trabajo aporta una información valiosa para los gestores del agua y del territorio. “Esto les permitirá entender, localizar y cuantificar los efectos del cambio climático en los recursos hídricos, información clave para el diseño de medidas de adaptación”, concluye la científica. 

Referencia bibliográfica:

Pascual, Diana; Pla, Eduard; Lopez-Bustins, Joan A.; Retana, Javier; Terradas, Jaume. “Impacts of climate change on water resources in the Mediterranean Basin: a case study in Catalonia, Spain” Hydrological Sciences Journal 60(12): 2132-2147 DOI: 10.1080/02626667.2014.947290 diciembre de 2015

Baja precio de petróleo, aumentan emisiones de CO2

<p>Contaminación en el cielo de Madrid. / Sergio Cambelo </p>
Contaminación en el cielo de Madrid. / Sergio Cambelo

En los años 70, los primeros movimientos ecologistas alertaron de que la contaminación atmosférica procedía de nuestros modelos de producción y consumo. En ese momento, los economistas argumentaron que una mejora de la renta per cápita reduciría el nivel de degradación del medioambiente, a lo que llamaron la curva de Kuznets medioambiental (en forma de U invertida). Como demostraron estudios posteriores, tenían razón.

“Aunque el nivel de contaminación va aumentando en las primeras fases de desarrollo económico de un país, este se retrae cuando las necesidades básicas se encuentran cubiertas y surge una mayor preocupación por la protección del medioambiente”, explica a Sinc Manuel Cantavella, investigador en la Universidad Jaume I.

En el caso de España, no es hasta la década de los 80 cuando el país se suma a la conciencia global de protección medioambiental. En esos años, “la variación porcentual de emisiones de CO2 comenzó a decrecer con el aumento de la renta real de los españoles”, destaca el experto en economía.

Para entender la variación de contaminación en nuestro país, Cantavella y Jacint Balaguer, de la misma universidad, han estimado en la revista Ecological Indicators cómo sería esta curva en España para las emisiones de dióxido de carbono –un contaminante directamente relacionado con el cambio climático–. Para contrastar empíricamente la relación entre las emisiones de CO2 y el desarrollo económico, los científicos consideraron como indicador los precios reales del petróleo de 1874 a 2011.

“En los años 80 la variación porcentual de emisiones de CO2 comenzó a decrecer con el aumento de la renta real de los españoles”, destaca el experto

“De todos es sabido que un incremento de los precios del petróleo podría implicar una reducción del consumo de energía”, comentan los autores, quienes también añaden que, después del carbón, el petróleo es el combustible más contaminante. Por esta razón, y porque España ha sido desde siempre un país muy dependiente del petróleo, los expertos incluyeron en su análisis de los efectos de las emisiones de CO2 no solo la curva del crecimiento económico, sino también la de los cambios en el consumo de energía contaminante a través de los precios del petróleo.

Impuestos sobre el petróleo

Ante la ausencia de estos datos para todo el periodo analizado, el estudio se basó en el hecho de que España había importado la mayoría de los productos derivados del petróleo. Así, los científicos incorporaron los precios de los mercados internacionales como representación fiable de la variación de los costes –datos que recogieron del Statistical Review of World Energy 2013–.

Los resultados del estudio revelan que un incremento (o disminución) de un 1% en los precios del petróleo ha venido generando una reducción (o aumento) de las emisiones de CO2 en torno al 0,4%.

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Para los autores, esto sugiere que, con los efectos de la renta per cápita, existe un margen para la aplicación de medidas específicas dirigidas a la mejora de la calidad medioambiental.

Así pues, “el diseño de una cuidadosa estructura de impuestos que redujera el consumo en general de energías fósiles y promoviera energías más limpias y eficientes debería tomarse seriamente en consideración”, concluyen los autores.

Referencia bibliográfica: 

Jacint Balaguer y Manuel Cantavella. “Estimating an environmental Kuznets curve for Spain by considering fuel oil prices (1874-2011)” Ecological Indicators 60: 853-859 enero de 2016 DOI: 10.1016/j.ecolind.2015.08.006

Desaparece el permafrost en los picos más altos de Sierra Nevada

Las montañas ibéricas han experimentado un aumento de temperatura de entre 0,8 y 1 ºC desde finales del siglo XIX, cuando el continente europeo salía de la fase fría conocida como la Pequeña Edad de Hielo (siglos XIV-XIX dC). Desde entonces, los ecosistemas de la alta montaña peninsular han respondido en consecuencia: retroceso y desaparición de los glaciares, crecimiento de las especies vegetales a mayores alturas, y degradación del permafrost, entre otros.

Entre 2003 y 2013 la temperatura anual en el Picacho del Veleta ha aumentado en 0,12 ºC, situándose de media en 0,6 ºC

En Sierra Nevada, la temperatura ha aumentado en 0,93 ºC desde finales del siglo XIX. Este hecho ha comportado la desaparición del glaciar que existía en el Corral del Veleta, así como el desplazamiento a mayor altura de los procesos ecológicos y geomorfológicos vinculados al frío.

Con el objetivo de determinar la existencia de condiciones de permafrost en las culminaciones de Sierra Nevada, en el año 2000 se realizó una perforación de 114,5 metros en la cumbre del Picacho del Veleta, a 3.380 metros de altitud. Desde entonces, un equipo de científicos liderado por la Universidad de Barcelona ha monitorizado de manera continuada la temperatura del suelo hasta 60 metros de profundidad.

Los resultados, publicados en Science of the Total Environment, demuestran que entre 2003 y 2013 la temperatura anual en el Picacho del Veleta ha aumentado en 0,12 ºC, situándose de media en 0,6 ºC. “No existen temperaturas medias del aire negativas en toda la sierra, a diferencia de lo que acontecía hace décadas y de lo que ocurre hoy en montañas de cota parecida, como los Pirineos o los Alpes”, advierten los expertos quienes añaden que, a pesar de todo, el incremento de las temperaturas registrado durante esta última década en Sierra Nevada es menor que el aumento registrado en esas otras montañas.

Un clima más cálido y menos nieve en el futuro

La investigación también revela que en los picos culminantes de Sierra Nevada no existen temperaturas del suelo negativas (permafrost) durante todo el año, con excepción de algunos glaciares de montaña formados en la Pequeña Edad de Hielo, como sucede en el glaciar Corral del Veleta, donde aún perduran restos de aquellos bajo paquetes de rocas.

La investigación revela que en los picos culminantes de Sierra Nevada no existen temperaturas del suelo negativas (permafrost) durante todo el año

En el Picacho del Veleta, a partir de unos 10 metros de profundidad, las temperaturas se estabilizan en 2 ºC. A pesar de que se ha evidenciado un ligero incremento en las temperaturas del aire, las del suelo del Picacho –de los 2 a los 20 metros– han mostrado un enfriamiento a partir del año 2006-2007. Desde entonces, se ha constatado una sucesión de años con más nieve que durante los años anteriores, lo que ha enfriado la roca en profundidad.

En la actualidad, en la península ibérica solo se encontraba permafrost en las cumbres más altas de los Pirineos, Sierra Nevada y, posiblemente, los Picos de Europa. Para finales del siglo XXI, los expertos prevén escenarios climáticos más cálidos y con menos nieve en Sierra Nevada.

La investigación muestra que, durante la última década, en los picos de este macizo las temperaturas del aire han aumentado por debajo de las proyecciones climáticas. A partir de ahora, futuras líneas de investigación deberán dilucidar si la tendencia divergente observada entre las temperaturas del aire y las del suelo en el Picacho del Veleta responde a un patrón puntual o se enmarca dentro de una tendencia de largo alcance.

Referencia bibliográfica:

Oliva, M.; Gómez Ortiz, A.; Salvador-Franch, F.; Salvà-Catarineu, M.; Ramos, M.; Palacios, D.; Tanarro, L.; Pereira, P., y Ruiz-Fernández, J. “Inexistence of permafrost at the top of Veleta peak (Sierra Nevada, Spain)”. Science of the Total Environment, 550: 484-494 abril de 2016. Doi: 10.1016/j.scitotenv.2016.01.150

Encinas recuperan el suelo ante la muerte de pinos por sequías

<p>Cuando los pinos se secan, las encinas invaden el espacio radicular que dejan los pinos, y la respiración total del suelo no cambia / Infografía de Josep Barba y J.Luis Ordóñez (CREAF)</p>
Cuando los pinos se secan, las encinas invaden el espacio radicular que dejan los pinos, y la respiración total del suelo no cambia / Infografía de Josep Barba y J.Luis Ordóñez (CREAF)

Científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) han realizado un estudio sobre la respiración del suelo al sustituir pinos por encinas. Según los datos obtenidos, el suelo del bosque con pinos silvestres, Pinus sylvestris, repara en poco tiempo los daños, es decir, presenta una alta resiliencia en sus niveles de emisión de CO2. Sin embargo, cuando los pinos son sustituidos por encinas,Quercus ilex, los suelos emiten casi un 36% menos de CO2 al respirar.

La resiliencia es la capacidad para volver al estado normal después de sufrir una perturbación, como un incendio o una sequía. El estudio, realizado en Tarragona y liderado por el CREAF, revela que el proceso de decaimiento de estos árboles ante la mortalidad provocada por el aumento de las sequias en la zona no repercute en los niveles de emisiones de CO2 por parte del suelo del bosque. “Parece que el suelo tiene la capacidad de autorrepararse rápidamente ante esos eventos”, explica el investigador del MNCN Jorge Curiel Yuste.

Contrariamente a lo que se esperaba, la cantidad de dióxido de carbono liberada por el suelo se recupera o se mantiene igual cuando se comparan pinos sanos, pinos en mal estado y pinos muertos. “Al ser un proceso lento, la dinámica gradual de cambio permite que los árboles de alrededor, en este caso las encinas, tengan un crecimiento mucho mayor. Así, los árboles cercanos al pino muerto desarrollan más sus raíces debido a que hay menor competencia por los recursos. Gracias a esto, los árboles supervivientes consiguen mitigar los efectos de la sequía sobre la respiración del suelo”, comenta Josep Barba, investigador del CREAF.

Estos resultados coinciden con los estudios que también han hallado una gran resiliencia de los bosques ante la mortalidad provocada por plagas forestales. Según Josep Barba, investigador del CREAF, el hecho de que ante la sequía el bosque se muestre tan resiliente, “nos permite ser optimistas en cuanto al nivel de emisiones de CO2, con lo que parece que, por esta parte, el cambio climático no se agravaría”.

La cantidad de dióxido de carbono liberada por el suelo se recupera o se mantiene igual cuando se comparan pinos sanos, pinos en mal estado y pinos muertos

La especie sustituta es más determinante que la mortalidad del pino

“Lo que hemos comprobado es que, a medio plazo, la sustitución del pino por la encina reduce las emisiones hasta en un 36% pero todavía no sabemos cuál es la evolución de las dinámicas del suelo si la especie sustituta es otra”, aclara Curiel Yuste. “Se trata de un efecto específico del bosque de Prades donde se ha realizado el estudio, por eso necesitamos estudiar las dinámicas biogeoquímicas del suelo de los ecosistemas mediterráneos que, comparados con los boreales o centro-europeos, se conocen muy poco”, continua.

En un contexto más amplio, en el que se prevé que cada vez haya más episodios de mortalidad por sequía y calentamiento, saber cómo se comporta el suelo ante la sustitución de unas especies por otras más resistentes será crucial para entender la absorción y emisión de CO2 por parte de los bosques.

El suelo de los bosques alberga dos terceras partes de carbono de los ecosistemas forestales por eso es tan importante estudiarlos. “Más de la mitad de la historia de un árbol está bajo tierra, sin embargo hay un desequilibrio entre el conocimiento que se tiene de la parte aérea de un bosque y el que se tiene de su suelo”, termina Barba.

Referencia bibliográfica:

Barba, J., Curiel Yuste, J., Poyatos, R., Janssens I.A. y Lloret, F. (2016) Strong resilience of soil respiration components to drought-induced die-off resulting in forest secondary succession. Oecologia. DOI: 10.1007/s00442-016-3567-8

Cambio climático desplaza zonas de invernada de aves migratorias

<p>Ánsar común en las marismas del Guadalquivir. / Rubén Rodríguez</p>
Ánsar común en las marismas del Guadalquivir. / Rubén Rodríguez

La temperatura de la Tierra ha aumentado casi un grado desde 1880 y sus efectos se hacen sentir especialmente en nuestros ecosistemas, en su biodiversidad y fauna. Especialmente sensibles a estos cambios climáticos son las aves migratorias como el ánsar común (Anser anser). Así lo demuestra un estudio, liderado por la Universidad de Extremadura (UEx), en colaboración con otros centros de investigación de España, Suecia, Francia y Chile y coordinado desde la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

El trabajo, publicado en la revista PLoS ONE, ha constatado que el ánsar común está ocupando nuevos hábitats durante la invernada, lo que indica un cambio en las estrategias migratorias. Una primera conclusión de esta investigación apunta a que el rango de distribución geográfica en las especies migratorias de larga distancia se está desplazando hacia el norte.

Las poblaciones de estas aves migratorias se reproducen en Noruega, el sur de Suecia, Dinamarca, y el norte de Alemania, Holanda y Bélgica, y en invierno se desplazan hacia zonas más cálidas del sur y suroeste de Europa. La invernada de las poblaciones de este ganso ha sido controlada durante décadas en toda Europa. Hasta la década de los años 80, en España, los gansos invernaban en el Parque Nacional de Doñana.

El aumento de las temperaturas en lugares de Europa del norte, proporciona nuevos sitios a los gansos para invernar gracias a la disponibilidad continua de alimentos

Pero en la actualidad, la situación ha cambiado. “Los gansos pasan el inverno no solo en Doñana sino también en Extremadura, Francia, Holanda e incluso en Suecia, cada vez más cerca de las zonas de reproducción”, señala José Antonio Masero, investigador del Grupo Biología de la Conservación de la UEx. Así, en 2009, más de la mitad de la población invernante estaba en los Países Bajos, un 20% en España y el resto estaba repartida entre Dinamarca, Alemania, Suecia, Francia y Bélgica.

Cambnso 

“La cuestión es ahora comprobar cuáles son los factores que influyen en este cambio del centro de gravedad hacia latitudes más al norte. Es decir, si se debe a cambios en el uso del suelo o al aumento de las temperaturas”, explica Masero. En este sentido, los investigadores hallaron evidencias científicas de que este aumento de la población de gansos en esas zonas está relacionado con el incremento de las temperaturas, porque ahora hay acceso a recursos de alimentación en sitios que tradicionalmente no estaban disponibles debido a las heladas.

En Suecia, Dinamarca y Alemania las temperaturas, por lo general, descienden por debajo de  0 °C en el mes de enero. Sin embargo, en las últimas décadas, los países del norte han experimentado inviernos más cálidos.

Según este estudio, en el sur de Suecia, las proporciones de las noches y los días que cayeron por debajo de 0 °C en invierno mostraron una disminución sustancial de 5-10% y 5-15%, respectivamente, entre 1950 y 2011. Por lo tanto, el aumento de la temperatura en lugares de Europa del norte, proporciona nuevos sitios a los gansos para invernar gracias a la disponibilidad continua de alimentos.

Estos hallazgos permitirán formular predicciones de las consecuencias a largo plazo del calentamiento global sobre el tamaño de las poblaciones invernantes de las aves migratorias en diferentes sitios de Europa. El cambio en la fenología de la migración en el extremo sur de la ruta de vuelo sugiere que el límite meridional del área de invernada comenzará a contraerse dentro de las próximas décadas.

Teniendo en cuenta que las temperaturas continúan aumentando durante este siglo, se espera una disminución en el número de ánsares comunes que pasan el invierno en sitios del sur históricos, como el Parque Nacional de Doñana, y una mayor expansión hacia el norte del área de invernada.

Referencia bibliográfica:

Cristina Ramo, Juan A. Amat, Leif Nilsson, Vincent Schricke, Mariano Rodríguez-Alonso, Enrique Gómez-Crespo, Fernando Jubete, Juan G. Navedo, José A. Masero, Jesús Palacios, Mathieu Boos, Andy J. Green. “Latitudinal-Related Variation in Wintering Population Trends of Greylag Geese (Anser Anser) along the Atlantic Flyway: A Response to Climate Change?”. PLoS ONE 14 de October de 2015 DOI: 10.1371/journal.pone.0140181

Atributos de plantas predicen su resistencia a los cambios climáticos

<p>El investigador Ignacio Pérez Ramos durante la recogida de muestras. / Fundación Descubre</p>
El investigador Ignacio Pérez Ramos durante la recogida de muestras. / Fundación Descubre

Investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS), en colaboración con el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la Universidad de Córdoba y la Estación Biológica de Doñana, han evaluado por primera vez los efectos de un evento climático extremo en especies de matorrales a través del análisis de sus hojas, raíces, semillas y tallo.

Para las próximas décadas, los expertos prevén un aumento de la temperatura en torno a 2 o 3 ºC, y un descenso de las precipitaciones de un 30%

Los resultados, publicados en la revista Oecologia, permiten a los expertos disponer de una herramienta útil para predecir la respuesta de esos ecosistemas a futuras variaciones ambientales y tomar medidas que ayuden a su conservación, gestión y mantenimiento.

Según los científicos, los episodios de clima extremos serán cada vez más frecuentes y de mayor intensidad. En concreto, para las próximas décadas, los expertos prevén un aumento de la temperatura, en torno a 2 o 3 ºC, y un descenso de las precipitaciones de un 30%.

Para predecir la respuesta de las comunidades de matorrales a alteraciones climáticas, los investigadores comprobaron si los cambios detectados en la cobertura vegetal y el reclutamiento de las diferentes especies, es decir, aquellas que llegan a la edad adulta, están relacionados con ciertos atributos o rasgos de la planta, como las hojas, raíces, semillas y tallos.

El equipo señala que la mayoría de trabajos que abordan los efectos de eventos climáticos extremos en las especies vegetales utilizan una aproximación demográfica. Esta consiste en cuantificar las tasas de mortalidad y reclutamiento de las plantas en respuesta a las nuevas condiciones climatológicas.

Estudio de los atributos de la planta

El enfoque funcional, por su parte, se centra en el análisis de ciertos atributos de las plantas, tanto aéreos, por ejemplo, hojas, semillas y tallo, como subterráneos, la raíz. “Los estudios que relacionan el comportamiento de las plantas ante episodios climáticos extremos, como eventos de intensa sequía, están centrados mayoritariamente en el análisis de rasgos aéreos de la planta, siendo muy escasos aquellos que consideran también su sistema radicular”, explica uno de los coautores de esta investigación, Ignacio Pérez Ramos, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología, centro adscrito al CSIC.

Los científicos aplicaron ambas aproximaciones, funcional y demográfica, al estudio de los cambios acaecidos en una comunidad de matorrales del Parque Natural de Doñana en respuesta a un evento climático que se produjo en 2005. “Ese año se registraron temperaturas muy bajas en invierno y precipitaciones muy por debajo de la media. Estas dos situaciones de estrés climático afectaron de manera dramática a la vegetación del ecosistema de Monte Blanco de Doñana, a pesar de tratarse de matorrales especialmente adaptados a la sequía”, indica el investigador.

Los resultados demostraron, en primer lugar, que no todas las especies de matorrales responden de manera similar sino que había unas especies más afectadas que otras. Y, en segundo lugar, que estas diferencias están marcadas por los distintos rasgos funcionales de las plantas.

De esta forma, las especies más resilientes o con más capacidad de recuperación fueron las de simiente más grande y una mayor eficiencia en el uso del agua. “Una semilla de mayor tamaño contiene mayor cantidad de reservas, confiriéndole a la planta un mayor grado de independencia del medio, al menos durante las primeras fases de su ciclo de vida. Se supone que, en condiciones estresantes, cuando la disponibilidad de recursos del suelo es menor, aquellas plantas que procedan de semillas más grandes se verán más favorecidas frente a las de menor tamaño, que son más dependientes de esos recursos”, indica el investigador.

Por otra parte, para comprobar qué especies de matorrales aprovechan mejor la escasez de agua y, en consecuencia, se adaptan mejor a la sequía, los expertos realizaron la prueba del carbono 13. Este consiste en un análisis químico que determina la cantidad de este elemento químico en la hoja en comparación con el carbono 12. “Las especies de plantas con valores más negativos de carbono 13 son consideradas más eficientes y conservativas en el uso del agua”, aclara Pérez Ramos.

“Una semilla de mayor tamaño contiene mayor cantidad de reservas, confiriéndole a la planta un mayor grado de independencia del medio”, dice el científico

La capacidad de adaptación de las especies también está relacionada con algunos rasgos cuantificados a nivel de la raíz. “Las especies de  plantas con raíces de mayor densidad y diámetro son generalmente más conservativas, menos derrochadoras, en el uso del agua, a  expensas de tener un crecimiento más lento. Tener hojas y raíces más esclerófilas, es decir, con tejidos de mayor densidad, parece ser una estrategia muy recurrente entre las especies leñosas mediterráneas para combatir la escasez de agua y nutrientes”, asevera el experto.

El estudio se completa con una valoración demográfica. Para ello los investigadores analizaron la cobertura vegetal del suelo e identificaron los distintos tipos de matorral, diferenciando la proporción de cobertura verde o viva frente a la seca.

Los expertos también cuantificaron el número de plántulas o nuevos nacimientos de las distintas especies. “La sequía de 2005 redujo la cubierta vegetal en un 50% en tres de las especies más comunes. La cifra es alarmante. Si, además, sabemos que estos matorrales están  especialmente adaptados a la sequía, el dato es devastador”, afirma el investigador.

Para analizar todos estos cambios, los científicos recogieron datos a lo largo de varios años. Así, las primeras informaciones se recabaron en 2007 ya que, según el equipo, cuando sucede un evento climático extremo como una sequía de gran intensidad, la vegetación no responde de forma rápida sino que conviene dejar pasar, al menos, un ciclo reproductivo completo para detectar las consecuencias más importantes.

Las mediciones se repitieron en 2013 con la idea de establecer una comparación y determinar la capacidad de recuperación o resiliencia de la comunidad vegetal. “Después de seis años, la composición de las especies varió ligeramente pero la cobertura de la vegetación se restableció casi por completo. En general, la comunidad de matorrales del área de estudio fue bastante resiliente”, señala Pérez Ramos.

Después de este proyecto, el experto continuará con el análisis de los efectos del cambio global en uno de los sistemas más característicos de Andalucía occidental, la dehesa. Para ello, los científicos volverán a utilizar el enfoque funcional que, como novedad, se aplicará no solo a las comunidades de plantas sino también a los microorganismos del suelo que interactúan con ellas.

Referencia bibliográfica:

Francisco Lloret, Enrique G. de la Riva, Ignacio M. Pérez-Ramos, Teodoro Marañón, Sandra Saura-Mas, Ricardo Díaz-Delgado, Rafael Villar. “Climatic events inducing die-off in Mediterranean shrublands: are species’ responses related to their functional traits?”. Oecologia (2016).

Nivel del mar podría aumentar hasta 1 metro 30 centímetros a final de siglo

<p>Corte en la capa de hielo antártica / <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Indlandsis#/media/File:Austral-Ice.jpg" title="User:Apcbg" target="_blank">Apcbg</a>. </p>
Corte en la capa de hielo antártica / Apcbg.

A finales de este siglo, concretamente, en el año 2100, el nivel del mar del planeta podría aumentar entre los 60 y los 130 centímetros si las emisiones de gases de efecto invernadero son altas, con una concentración de dióxido de carbono (CO2) de 936 partes por millón (ppm). Es una de las conclusiones de un estudio internacional publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en el que participa la Universidad Complutense de Madrid.

“Nuestros resultados son bastante coherentes con las últimas estimaciones del IPCC –el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático–”, explica Alexander Robinson, investigador del departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la UCM y del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima (Alemania), y coautor del estudio.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos dibujaron tres escenarios, establecidos en el quinto informe del IPCC, con emisiones bajas, medias y altas. Así, el mejor de los panoramas implica una concentración de CO2 de 421 ppm; el escenario medio, de 538 ppm y el peor escenario, de 936 ppm.

El modelo tiene en cuenta diferentes factores como responsables del aumento del nivel del mar: la capa de hielo antártica, la de Groenlandia, los glaciares de montaña y la expansión térmica del océano a medida que este se calienta.

“Cada componente se representa con una ecuación calibrada con los cambios históricos, y se tiene en cuenta su equilibrio esperado a largo plazo de acuerdo con el calentamiento global. La suma de estos datos proporciona una estimación total del aumento del nivel del mar”, indica Robinson.

El método combina las dos herramientas que habitualmente se utilizan para realizar este tipo de proyecciones: tanto una simulación computacional como métodos estadísticos.

Según sus resultados, aunque los países sigan las recomendaciones del Acuerdo de París y las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan hasta alcanzar el mejor de los escenarios, el nivel del mar aumentará de 20 a 60 centímetros en 2100, con las graves consecuencias que esto supondría, especialmente para las zonas costeras.

Un incremento inevitable

Aunque hoy por hoy resulta inevitable que aumente el nivel del mar, los científicos piden a los gobiernos que hagan caso a lo acordado en París. “Si el mundo quiere evitar grandes pérdidas y daños tiene que seguir rápidamente el camino trazado en la Cumbre del Clima de París de hace unas semanas”, alerta Anders Levermann, investigador del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima y otro de los coautores del trabajo.

Una de las principales ventajas de este nuevo modelo es su rapidez, que lo hace fácilmente reproducible y permite numerosas simulaciones para calcular cuánto subirá el nivel del mar en el futuro.

Los expertos creen que la herramienta podría ser útil para las administraciones públicas que deciden las políticas costeras, y advierten que si continúan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, el nivel del mar lo seguirá haciendo en los próximos milenios.

Referencia bibliográfica:

Matthias Mengel, Anders Levermann, Katja Frieler, Alexander Robinson, Ben Marzeion y Ricarda Winkelmann. “Future sea level rise constrained by observations and long-term commitment”. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 22 de febrero de 2016. DOI: 10.1073/pnas.1500515113.

Escuelas Sustentables participa en la Expo Enverdeser en el WTC

México, DF a 20 de Noviembre de 2015 – Con la presencia de personalidades de los medios políticos y del espectáculo dio inició este viernes 20 de Noviembre la expo Enverdeser en el edificio del World Trade Center de la Ciudad de México.

Escuelas Sustentables A.C. participa de la misma y es una asociación dedicada a combatir los efectos del cambio climático y a crear una cultura sustentable en las escuelas de los ámbitos público y privado. Como tal  ayudan en la capacitación de personal y alumnos para llevar una vida más sustentable, instalación de bebederos, reforestación y áreas verdes.

Pueden llevar a cabo estos trabajos en escuelas de todo el País. Si desea contactarlos puede visitarlos directamente en el stand de la exposición en en sus oficinass ubicadas en Av. Coyoacán No. 1622, Col. Del Valle, Del. Benito Juárez, C.P. 03100, México D.F. Campus Corporativo Coyoacán, Edificio 4, 2do Piso, Oficina 16 y 17. Y a los teléfonos 55 47 09 83 y 47 74 09 84 Ext. 1074

La Expo Enverdeser estará abierta del 20 al 22 de Noviembre del 2015 en el Salón Mexica del WTC Cd. de México en horarios de 10:00  a 20:00 hrs. Si se preregistra en la página el acceso tiene un costo de 40 pesos por día.

En la Expo podrás encontrar todo lo relativo a:

Categorías:

  • Accesorios y estilo de vida para el hogar y oficina
  • Soluciones de ahorro de agua
  • Soluciones de ahorro de energía
  • Alimentación saludable (Orgánica y natural)
  • Productos biodegradables
  • Construcción y remodelaciones sustentables
  • Educación, diplomados, programas educativos y certificaciones
  • Energías renovables
  • Huertos urbanos
  • Productos para niños
  • Moda Verde
  • Muros y azoteas verdes
  • Reciclaje
  • Salud y belleza
  • Tecnología y negocios
  • Asociaciones y organismos gubernamentales

Elabora la UAEM Atlas de Riesgo de Cambio Climático en EDOMEX

UAEM 2015 06 05 Atlas de riesgo cambio climatico

Toluca Méx. 5 de Junio.- Al presentar el “Atlas de Riesgo ante el Cambio Climático del Estado de México”, Jorge Olvera García, presidente del Consejo Consultivo de Cambio Climático, explicó que es una herramienta diseñada y elaborada por profesores, investigadores y alumnos de las facultades de Planeación Urbana y Regional, Geografía y Química; su importancia radica en identificar de manera puntual y precisa aquellas zonas o territorios más susceptibles de riesgos en toda la geografía estatal, donde mayormente la población es vulnerable.

En el evento, Eruviel Ávila Villegas, presidente de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, enfatizó el apoyo decidido de la Autónoma mexiquense a los proyectos que el gobierno le confía. Dijo que el atlas es el primero a nivel nacional en formato digital y virtual, sobre riesgos hidrometeorológicos, quimicotecnológicos y sanitarioecológicos que permite medir los peligros potenciales y tener planes de contingencia. Resaltó que el documento permite detectar y alertar de riesgos climatológicos en las zonas de mayor vulnerabilidad a fenómenos derivados del cambio climático.

El rector de la UAEM, por su lado, informó que este documento estará a disposición del público en general, a través de un visualizador en línea administrado por la Secretaria del Medio Ambiente.

El evento de presentación se realizó en la Casa de Gobierno Metepec. Asistieron las senadoras de la República, María Elena Barrera Tapia y Ana Lilia Herrera Anzaldo, así como el secretario del Medio Ambiente de la entidad, Miguel Ángel Contreras Nieto.

El rector de la UAEM dijo que para la creación de este instrumento, detalló, se construyeron alrededor de 44 mapas, cada uno con una ficha y un texto interpretativo que incluye el objetivo, la metodología, la interpretación y la relación que tiene con el cambio climático, consiguiendo con ello mostrar áreas de oportunidad para mitigar los gases de efecto invernadero y aplicar sistemas de gestión de riesgos.

Miguel Ángel Contreras Nieto consideró que las reformas legislativas aprobadas en años pasados determinaron la creación del Instituto Estatal de Energía y Cambio Climático, único en su tipo en el país, cuya labor se encamina a la mitigación del incremento de la temperatura.

Cambio climático natural llegará dentro de cuatro mil o cinco mil años: Juan Francisco Sánchez

Juan Francisco Sánchez, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM
Juan Francisco Sánchez, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM

El cambio climático no es exclusivo de nuestros tiempos, pues la Tierra es capaz de regularse periódicamente en este aspecto. Es cierto que la humanidad ayuda a este proceso pero el hombre es egocentrista al sentirse único responsable. En realidad el planeta es capaz de destruirse sin ayuda alguna, aseguró Juan Francisco Sánchez Beristáin, de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.

Al impartir la conferencia Uso de fósiles y sedimentos carbonatados para el estudio de variaciones climáticas, en el auditorio del Instituto de Biología (IB) de esta casa de estudios, agregó que nuestro mundo experimenta mutaciones de temperatura cada 400 mil años.

“Este lapso no es exacto y depende de variables, como las estaciones registradas cada 25 mil, 40 mil o hasta 100 mil años que, al conjuntarse, generan ciclos bruscos y extremadamente cálidos o fríos. Sin embargo, no debemos preocuparnos por el siguiente, pues será dentro de cuatro o cinco mil años y para entonces no estaremos aquí”.

Entre las incidencias que se avecinan, el experto señaló que en los próximos meses habrá un episodio solar relacionado con manchas en su superficie. “Esto se da cada ocho o 13 años”.

Nuestro planeta no necesita la polución humana para un cambio climático, pues posee su propia fábrica natural de dióxido de carbono (CO2): los volcanes. Los gases producidos por un cráter aumentan la temperatura en el orbe. De hecho, hubo una época de alto vulcanismo que generó la mayor extinción antes del periodo Triásico y convirtió en desierto más de la mitad de la superficie expuesta de la Tierra, apuntó.

Pero, ¿cómo combatir el calentamiento global?, planteó el conferencista. Para ello, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creó el Protocolo de Kioto, al que afortunadamente muchos países se suscribieron. Además, podemos aportar a esta lucha al no utilizar aerosoles con clorofluorocarburos, al contaminar menos y al privilegiar al transporte público o la bicicleta sobre el automóvil.

Fósiles y sedimentos

Con el objetivo de entender alteraciones acontecidas hace miles de años, Sánchez Beristáin se ha especializado en el estudio de fósiles y sedimentos carbonatados.

Entre los primeros, las esclerosponjas resultan particularmente útiles por ser organismos que al morir formaron carbonatos biogenéticos, depósitos en los que es posible analizar las condiciones de salinidad y la conservación de ciertos gases, elementos y trazas indicadoras de eventos de vulcanismo explosivo, producto del choque de las placas tectónicas.

Mientras, los segundos revelan —mediante agentes acuáticos— si fueron lavados por la lluvia o por el correr de los ríos desde el pico de los volcanes hasta desembocar en el océano.