Los esquizofrénicos tienen dificultad para saber como se siente otra persona: Ricardo Saracco

Ricardo Saracco, médico del INP ofreció en la UNAM la conferencia Cognición Social en la esquizofrenia
Ricardo Saracco, médico del INP ofreció en la UNAM la conferencia Cognición Social en la esquizofrenia

Los pacientes con esquizofrenia tienen problemas para funcionar en el mundo social y eso los limita a conseguir fácilmente un empleo, establecer buenas relaciones personales o tener pareja. Estudios científicos ponen de manifiesto que tienen dificultades para inferir el estado mental de las otras personas. Pero no sólo eso, también les cuesta trabajo atribuir estados mentales para sí mismos.

Ricardo Saracco, médico adscrito a la Clínica de Esquizofrenia del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), señaló en la UNAM que si “uno les pregunta cómo se sienten, contestan ‘bien’, pero es una respuesta verbal limitada que no expresa la gama de sensaciones que pueden sentir en ese momento. No significa que no sientan, sino que la capacidad para deducirlo o expresarlo está limitada”.

En la conferencia Cognición social en esquizofrenia, ofrecida en el auditorio Ramón de la Fuente del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM), expuso que los enfermos cuyo pensamiento está francamente desorganizado, tienen aún mayores problemas para atribuir esos estados mentales. En esa condición, difícilmente pueden inferir qué piensa o siente la persona que tienen enfrente.

El experto aludió que, como humanos, tenemos la capacidad de “leer” las intenciones y disposición de los otros. Por ejemplo, si en el metro una persona se acerca mucho a nosotros, intentamos evaluar su intención conforme a cada movimiento y las características de ese entorno social.

Así, parte de la cognición social es inferir los estados mentales de otros; como sus sinónimos se han utilizado la empatía, la función reflexiva y la teoría de la mente, entre otros. Esta última consiste en entender las diferencias que hay en los otros; por ejemplo, individuos con trastornos de personalidad, como el sociopático, son incapaces de ver a los demás como sujetos y los perciben como objetos.

De esa teoría –que permite mentir y engañar, o adivinar– surge el término de intersubjetividad, que enfatiza la habilidad de los seres humanos para coordinar las interacciones mutuas, entre uno y otro ser.

Personas con déficit en la teoría de la mente tienen habilidades limitadas para, por ejemplo, percibir la subjetividad e intencionalidad en los otros, o deducir cómo se van a comportar los demás en determinada situación, expuso Saracco.

Aún más grave: a pacientes esquizofrénicos con sintomatología negativa –falta de energía y motivación, trastornos emocionales como el aplanamiento– les cuesta más trabajo inferir estados mentales de otros. “Parece que ellos nunca llegaron a desarrollar de forma adecuada la teoría de la mente y muestran peores resultados en las evaluaciones”.

El grado de déficit puede variar por los tipos o síntomas del padecimiento, aclaró. La patología mental no es única; como es crónica, cambia de manera constante y las manifestaciones pueden mutar o no.

Se podría decir, acotó el especialista, que la teoría de la mente es independiente de las habilidades cognitivas del sujeto evaluado, como atención y memoria. En realidad, se relaciona con capacidades sociales y un funcionamiento global.

Entre las pruebas desarrolladas para su evaluación se encuentran las del “falso paso”, donde se valora la intencionalidad de la pronunciación, que puede tener cierto fin o no, porque de una misma frase, expresada de forma diferente, se puede deducir un estado determinado. Otras son la destreza para reconocer el estado mental y las emociones complejas mediante la expresión facial, principalmente, a través de los ojos.

Saracco expuso que existe un marco de referencia que permite a las personas saber cómo comportarse, pero “si me cuesta leerlo en los otros, voy a tener una dificultad social”.

La percepción requiere comprensión de los parámetros emocionales, por ejemplo, si alguien está agobiado o no. Si se demanda a un enfermo tener una acción social adecuada “no la va a tener, porque no ‘leyó’ de forma adecuada ese conocimiento social”.

Los pacientes con esquizofrenia evalúan a los demás negativamente; les colocan características hostiles y creen que los otros hacen evaluaciones parecidas de ellos. Muestran un déficit al reconocer y discriminar la expresión facial y pueden atribuirle un sentido negativo, sin tenerlo. Además, poseen una marcada restricción para manifestar afecto y demás emociones.

Por todo ello, un blanco de tratamiento sería una forma de rehabilitación de la cognición social y ya se prueba el uso de oxitocina. “Si mejoramos la capacidad o desempeño social de los pacientes será más probable que puedan conseguir y mantener un trabajo y se r

Estrés: te salvaba de los tigres, ahora te mata lentamente

Lenin Pavón, jefe del Laboratorio de Psicoinmunología, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
Lenin Pavón, jefe del Laboratorio de Psicoinmunología, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
  • Se trata de una respuesta natural capaz de inducir alteraciones en los sistemas endocrino, inmunológico y nervioso, explicó en la UNAM Lenin Pavón, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente
  • De origen, nos permite adaptarnos a nuestro entorno, pero en la sociedad actual es detonado por factores como el trabajo, la situación familiar o hábitos inadecuados, añadió

El estrés es una respuesta de adaptación a nuestro entorno que involucra una interconexión entre el sistema nervioso, endocrino e inmunológico; sin embargo, la hiperactividad de esta comunicación genera alteraciones que, de no tratarse a tiempo y en conjunto con factores ambientales o genéticos, favorecen trastornos mentales como esquizofrenia, depresión o bipolaridad.

En la UNAM, Lenin Pavón, jefe del Laboratorio de Psicoinmunología, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, señaló que al estresarnos se secretan y liberan citocinas proinflamatorias (moléculas que controlan el proceso inflamatorio) en casi todo el organismo, con la finalidad de mantener el cuerpo sano ante elementos bacteriales, virales o parasitarios.

“Esta reacción química genera en el cerebro la emisión de neurotransmisores y hormonas, activa el eje hipotalámico-hipofisario- adrenal y libera glucocorticoides en apenas segundos”, expuso en la Facultad de Medicina (FM).

El estrés fue diseñado para defendernos o huir de los depredadores, el inconveniente es que hoy el individuo lo padece por el trabajo, mala relación familiar, hábitos inadecuados e incluso por el ambiente.

“Se ha vuelto un problema agudo o crónico resultado de un mal manejo de la tensión inducida por las condiciones circundantes. Si además el sujeto es propenso a los trastornos mentales, podría detonarse un cuadro clínico”, advirtió.

Consecuencias del estrés crónico

Al permanecer en esta situación, el organismo establece una respuesta inflamatoria crónica y hay repercusiones a nivel nervioso y endocrino, aunque cada quien tiene un factor de susceptibilidad diferente.

Ante esta situación, el cuerpo hace lo posible por funcionar normalmente, pero su capacidad es limitada.

Pavón enfatizó que por tal motivo el estudio de las interacciones de los sistemas referidos es una manera de desarrollar mecanismos terapéuticos para el manejo adecuado del estrés crónico y sus múltiples efectos sobre la salud.

Sobre la depresión, detalló que los fármacos empleados para tratarla tienen efectos positivos las primeras 20 semanas; sin embargo, después de un año de tratamiento más del 85 por ciento de los pacientes recaen. “El efecto positivo es parcial y los sistemas inmunológico, nervioso y endocrino se empiezan a deteriorar”, añadió.

En la semana 52 el paciente está casi en las mismas condiciones que al inicio y si no recibe tratamiento recae, porque el medicamento eleva la serotonina, aunque lo demás esté desregulado. Al lograr un tono serotoninérgico adecuado, el cuadro que lo llevó a una tensión clínica se normaliza, pero al retirar el antidepresivo recae.

Para concluir, dijo que lo deseable es que el afectado no deje el fármaco, aunque el psiquiatra necesita elementos moleculares que lo ayuden a tomar una decisión sustentada.