Sobreprecio a combustibles propone Premio Nobel al Senado

2016 05 25 Senado PermanenteCiudad de México a 25 de Mayo de 2016. Al gobierno mexicano se le hizo agua la boca ante la propuesta del Premio Nobel de Química Mario Molina de ponerle un “pequeño sobreprecio al uso de los combustibles” con la intención de utilizar esos recursos etiquetados en la inversión en transporte público.

En la reunión de la Tercera Comisión de la Permanente con el Secretario de Medio Ambiente, el último también afirmó que se mantendrá el endurecimiento de los requisitos para pasar la verificación, norma que deberá estar funcionando para el primero de julio de este año.

En su intervención, la senadora del PAN Mariana Gómez del Campo hizo honor a su apellido al afirmar que de acuerdo con la OCDE las muertes asociadas con contaminación pasaron de 17 mil en 2005 a 21 mil en 2010 y que la Zona Metropolitana del Valle de México es la más contaminada de todo el País (a pesar de que la OMS considera que el Valle de Toluca y Monterrey están en peores condiciones).

Mencionó que muchos vehículos contaminantes tienen holograma 0 por corrupción o por fallas en los sistemas de verificación. Dijo que “45 por ciento de los vehículos con holograma 0 y más del 80% de los que tienen holograma 2 rebasan los límites permitidos por la normatividad actual”.

No habrá Hoy no circula universal: Pacchiano Alamán.

Por su parte, el Secretario del Medio Ambiente dijo que no habrá un hoy no circula obligatorio para todos de manera permanente, como ocurre ahora, pues esa sería una política que aumentaría el número de vehículos viejos y contaminantes.

Dijo que además del endurecimiento de las medidas de verificación, se tomarán otras 168 medidas para abatir la polución que tienen que ver con nuevos sistemas de movilidad y transporte público más limpio y la regulación de emisiones contaminantes de otro tipo (fugas de gas LP, vapores de gasolina en estaciones de servicio, industria).

Por su parte, el premio Nobel de Química Mario Molina dijo en su intervención que se requiere un programa integral para reducir las emisiones, que incluya la renovación de la flota vehicular, mejorar el transporte público y resolver el congestionamiento vial.

“Sí tenemos que hacer algo pues hasta cierto punto de vista drástico, acoplado al transporte público para resolver simultáneamente congestionamiento y calidad de aire”, expresó.

Mario Molina dijo que se necesita un uso racional del automóvil y “el ponerle un pequeño sobreprecio al uso de los combustibles, eso solucionaría, si se etiquetan esos recursos, pues se necesita un dineral para el transporte público”.

Advirtió que también es urgente asegurar que funcione la verificación vehicular, porque “si deja de funcionar por corrupción o por todo este tipo de ineficiencias, si no importa la edad del automóvil; pues entonces no es un incentivo para renovar la flota.

JUGAMOS A LA RULETA RUSA CON EL ÚNICO PLANETA QUE TENEMOS: MARIO MOLINA

UNAM Mario Molina 2
El premio Nobel de Química, Mario Molina, en su primera cátedra como Profesor Extraordinario de la UNAM.
  •  De continuar la tendencia actual de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura de la Tierra podría subir cinco o seis grados, con consecuencias catastróficas, dijo el premio Nobel de Química
  • Al impartir su primera cátedra como Profesor Extraordinario de la UNAM, dijo que sí se pueden resolver los problemas globales, como ocurrió con el Protocolo de Montreal

De continuar la tendencia actual de emisiones de gases de efecto invernadero –sobre todo porque no hay ningún acuerdo internacional para su reducción–, existe más de una probabilidad en cinco de que la temperatura de la Tierra suba cinco o seis grados, afirmó el premio Nobel de Química 1995, Mario Molina.
Eso es altamente preocupante; “estamos jugando a la ruleta rusa con el único planeta que tenemos”, y si la temperatura sube a esas escalas, lo que no ha pasado en millones de años, habrá consecuencias catastróficas. “No va a desaparecer la humanidad, pero sí la civilización y la sociedad como las conocemos”, sentenció el científico.
Cambiar ese rumbo es posible y a un precio muy reducido; es lo que deberían hacer los países, porque es altamente irresponsable que como sociedad, con base en ciencia bien establecida, se continúe tomando ese riesgo.
Luego de ser presentado por Jorge Vázquez Ramos, director de la Facultad de Química (FQ), Molina impartió su primera cátedra en esa entidad como Profesor Extraordinario de la UNAM. Ahí sostuvo que esa situación implica no sólo costos económicos, sino razones éticas y morales. “No podemos dejar a futuras generaciones un planeta donde sea más difícil tener una calidad de vida como la que tenemos hoy”.
El problema, remarcó, es global. Las sociedades emiten gases que cambian la composición química de la atmósfera y por eso el clima se modifica.

Pero la mayor dificultad al respecto es que no se ha llegado a un acuerdo internacional, en buena parte porque el tema se ha polarizado políticamente y han habido campañas financiadas en Estados Unidos y Europa para desacreditar la ciencia del cambio climático.

Alrededor de esto, señaló, existen varios mitos: el primero es que los expertos no están de acuerdo. En realidad, hay un consenso extraordinario, donde más de 97 por ciento de los científicos coinciden no sólo en que el fenómeno ya se da, sino en que es causa de la actividad humana.
Otro es pretender que se trata de un problema para finales de siglo, si bien ya se presentan muchos impactos. Los extremos en el clima y las inundaciones se han podido asociar –estadísticamente en los últimos años y con base en documentación científica– con las emisiones de los gases de efecto invernadero.
Uno más es que los combustibles fósiles, tan importantes para el progreso de la sociedad, no se pueden dejar de usar. Lo cierto es que, no de forma repentina, pero sí se pueden sustituir por energías renovables, como la eólica o la solar, “y si se hace de manera inteligente le cuesta menos a la sociedad, mucho menos de lo que le costará si no se toman medidas”.
La física y la química del cambio climático están bien establecidas; no están en duda, reiteró. Empero, el clima es un sistema caótico y un tema complejo, por lo que resulta difícil predecir con exactitud qué sucederá. Pero sí se pueden calcular probabilidades y éstas indican consecuencias negativas si no se comienza desde ahora un cambio de rumbo.

Capa de ozono y luz UV

Antes, habló del caso de la capa de ozono. Gracias a su existencia, explicó, la vida como la conocemos pudo evolucionar. Al principio de todo, la química era distinta.
Ahora, si disminuye la cantidad de ozono en la estratósfera, llegaría más luz ultravioleta (UV) a la superficie terrestre, situación preocupante porque esa radiación es capaz de romper las moléculas de ADN.
Donde hay menos ozono, hay más radiación UV y, entre otras consecuencias, se presentan más casos de cáncer de piel entre la población.
El ganador del Premio Nobel de Química, junto con Frank Sherwood Rowland y Paul J. Crutzen, sostuvo que con su descubrimiento del efecto de los clorofluorocarbonos en la capa de ozono, con bases científicas y con apoyo de las Naciones Unidas, se pudo llegar a un consenso internacional.
El Protocolo de Montreal es un acuerdo donde se involucraron prácticamente todos los países para dejar de producir esos compuestos y sustituirlos por otros. “Es un ejemplo que demuestra que el planeta se puede poner de acuerdo, de que es factible resolver problemas globales”, finalizó.